Emmanuel Pérez Bravo atraviesa un presente con sensaciones encontradas. Por un lado, celebró una sólida victoria en el Procar 4000 Clase A en Toay; mientras que, por el otro, sufrió un abandono en la competencia de Mar y Sierras A en Olavarría por la rotura del motor.
Sobre el rendimiento en el trazado pampeano, donde logró subir a lo más alto del podio, el piloto de Huanguelén destacó el funcionamiento del conjunto desde el inicio del fin de semana: “Toay es un circuito que me ha caído bien en todas las categorías que he corrido, pero eso nos asegura nada porque hay que poner el auto a punto, y ver como cae el auto. En nuestro caso fuimos competitivos rápidamente, el auto iba muy bien hicimos pocos cambios y el motor respondió bien. En la clasificación no tuvimos tan firmes como los entrenamientos, más allá de que fuimos segundos. Luego en la serie, ganamos, pero no fuimos rápidos y para la final hicimos unos cambios y el auto salió andando muy bien”, explicó.
Distinta fue la historia en el autódromo “Hermanos Emiliozzi”, donde la suerte no lo acompañó y debió desertar de la final tras un problema mecánico importante: “Se rompió un balancín, que produjo la rotura de la válvula que se fue para abajo y rompió un pistón e hizo mucho daño. A tres Arroyos vamos a ir con el motor de repuesto, ya que el otro está en lo de Garófalo con la idea de que esté para la carrera con invitados”, detalló sobre lo sucedido.
Pensando en lo que viene, Pérez Bravo ya tiene definido a su invitado para la carrera especial de Mar y Sierras A, apostando fuerte a un nombre de jerarquía dentro del automovilismo nacional: “La idea es ir con Santiago Mangoni, se tiene que probar la butaca y ver si está cómodo, pero vamos a hacer lo imposible para que corra conmigo tanto en Mar y Sierras A como en el Procar, para mí es un lujo. Es un piloto tremendo, que viene de ganar en el TC además es bien del zonal como nosotros”, cerró.